16/02/2026
“No le temo a ningún hombre ni al diablo. Una pi***la del calibre .44 hace que la situación sea justa entre una mujer débil y un hombre fuerte, y toda mujer debería poder protegerse de abusadores como ese.”
Así hablaba Ellen Elliot Jack, nacida en Inglaterra en 1842 y conocida en Colorado como la Reina de las Rocosas. Su vida fue tan dura como extraordinaria: perdió a sus hijos por la escarlatina, a su esposo por problemas cardíacos, y aun así eligió no rendirse.
Viajó sola al oeste, se estableció en Gunnison, abrió una pensión, buscó oro y plata en las montañas y descubrió una mina a la que bautizó la Reina Negra. Su carácter era tan férreo como su puntería. Armaba siempre con un revólver British Bulldog calibre .44, supo enfrentarse a estafadores, bandidos y acosadores. Varias veces la arrestaron, pero siempre fue por defenderse.
La llamaban Capitán Jack porque imponía respeto en un mundo de hombres rudos, mineros y pistoleros. No buscaba aprobación: buscaba justicia, y estaba dispuesta a conseguirla con la ley en una mano y un revólver en la otra.
Vivió sus últimos años recorriendo Colorado con dos objetos inseparables: su pico y su pi***la. Una postal de 1906 la muestra a los 64 años, orgullosa, con el revólver en la mano, como un recordatorio de que el coraje no tiene género ni edad.
Ellen “Capitán Jack” Jack fue más que una buscadora de tesoros: fue un símbolo de independencia y resistencia en el salvaje oeste.