27/04/2025
¡DESCUBRE UNA AVENTURA ÉPICA DONDE LA MAGIA ANCESTRAL Y LA NATURALEZA SE UNEN! (Escrito por Robert Méjico Quispe) Destacar
Título: "El Halcón, la Serpiente y el Secreto del Cerro Candela 🐍⚡️💧"
Había una vez, en un pueblo llamado Late, un cerro mágico llamado Candela. Sus laderas estaban llenas de casitas coloridas, y en su cima vivía un halcón dorado y marrón llamado Inti, que todo lo veía desde el cielo y cazaba palomas para vivir. Todo era tranquilidad hasta que el cerro tuvo un serio problema: ¡el agua se había acabado y no había agua para beber! Las plantas estaban tristes, los niños tenían sed, y hasta las nubes se negaban a llover.
Un día, un señor llamado Tayta Ego (que en quechua significa "padre Ego") subió al cerro y buscó en los lugares más planos. Él quería encontrar agua para su gente, pero por más que cavaba, solo encontraba tierra seca. Entonces, Inti el halcón apareció y le dijo:
—¡Yo sé dónde está el agua, pero lo encontraré cuando crea conveniente y me dé la gana de ayudarte! Además, si cavo allí, ¡podría lastimar mi pico!
Tayta Ego, desesperado, le rogó:
—¡Por favor, ayúdanos!
Inti el Halcón, valiente, voló en círculos por el cielo y, con su gran visión, miró y picó una parte específica de la tierra con su pico dorado, hasta que se hizo un pozo redondo en el suelo y brotó un chorro de agua cristalina. Pero de pronto apareció el Guerrero Romex, que observaba todo lo que hacía Tayta Ego, y se acercó al pozo para ver el agua que salía de adentro. Entró al pozo, que era profundo, y desde el fondo vio una anaconda de más de 8 metros que se arrastró hasta el centro del camino. Se detuvo frente al guerrero, lo miró fijamente con ojos brillantes como lunas y dijo:
—Me llamo Yaku, y soy la guardiana de las aguas. ¿Por qué molestas mi sueño?
—¡Necesitamos agua para vivir! —respondió él.
Yaku se enroscó pensativa y dijo:
—El agua es un regalo de la madre naturaleza, pero para que fluya, debes aprender a escuchar… no solo con los oídos, sino con el corazón, y ver no solo con los ojos físicos, sino con los ojos de tu ser.
El Guerrero Romex no entendió en ese momento lo que había sucedido, pero se volvió más intuitivo. Al día siguiente, algo malo pasó: el agua desapareció de nuevo. Fue entonces que el guerrero Romex buscó respuestas para ayudar a su comunidad. Inti apareció volando en el cielo y le susurró:
—La respuesta está en el cerro.
Ya en la noche, mientras el Guerrero Romex miraba fijamente al Cerro Candela —que eran muchos cerros unidos como una pequeña cordillera—, vio en la parte más desolada una luz blanca que brillaba. Tal vez pensó que era un reflejo, pero la luz comenzó a moverse.
—Creo que es un espíritu del cerro —dijo.
Después de meditar, exploró el cerro a la mañana siguiente y se dirigió al lugar donde había visto la luz. Allí encontró una cueva oculta con pinturas antiguas que mostraban a niños bailando con serpientes, halcones y felinos. De repente, escuchó risas: ¡eran unos niños del pueblo que accedían a la cueva en secreto! Uno de ellos, Killa (que significa "luna"), llevaba una camiseta con adornos indígenas similares a espirales y le dijo:
—Guerrero, el cerro está triste porque olvidamos sus historias y mitos. ¡Hay que alegrarlo!
Los niños comenzaron a cantar una canción alegre en quechua para el cerro, mezclando quenas y flautas. Así empezó una melodía que conectaba con la naturaleza y hacía sentir que la tierra estaba viva. De pronto, Yaku apareció por una gruta, hipnotizada por la música, y comenzó a danzar. De sus escamas brotaron gotas que mojaron la tierra, y el agua empezó a fluir del nuevo pozo. ¡El agua regresó!
Pero entonces, una sombra oscura, como de bruja, que se hacía llamar la Señora de la Oscuridad, apareció y gritó:
—¡La música y la alegría son peligrosas! ¡El agua se irá para siempre!
E hizo que el agua dejara de fluir. Los niños se asustaron, pero Inti el halcón llegó como un rayo y clavó su pico dorado en la sombra. Yaku, molesta porque no pudo terminar su danza, se enroscó alrededor de la Señora Oscura y susurró:
—Tu poder son las mentiras y vives engañando, creando cuentos que solo te benefician… Pero yo, Yaku, reina de la sabiduría, te digo que las mentiras se disuelven con la verdad.
La sombra se desvaneció y, del Cerro Candela, surgió una luz que iluminó el horizonte. Empezó a llover, y un arcoíris apareció en el cielo. El agua brotó fuerte y clara, llenando pozos y regando huertos. ¡Todos estaban felices!
El Guerrero Romex aprendió que, para cuidar el agua, debía escuchar a los niños, honrar las historias del cerro, respetar a la madre tierra y confiar en su intuición. Los niños, por su parte, pintaron un mural gigante de Inti el halcón y Yaku la anaconda abrazando al Cerro Candela, con una frase que decía:
«El agua fluye cuando unimos el corazón, el canto y la memoria».
Y desde ese día, cada vez que un niño cantaba con alegría, una nueva gota de agua nacía del pozo en el cerro ⛰.
Romex 55 con amor.