estrategias creativas y efectivas que conectan con la audiencia correcta, impulsan el crecimiento y posicionan a nuestros clientes con autenticidad en el mercado. AQUÍ VA UNA HISTORIA, NO ES MÍA PERO ES UNA DE LAS MEJORES QUE HAYA LEÍDO EN TODA MI VIDA, cuenta el fotógrafo de Nueva York Donato Di Camillo, "Vi morir a mi primer amigo con nueve años, justo a mi lado." Estabamos jugando con un baló
n en la calle, y fue atropellado por un coche que pasaba y que no paró. Al crecer en Brooklyn a finales de los 70 y los primeros 80, explica el artista, "tenías que aprender a pensar rápido y a seguir tus instintos." Décadas más tarde, la institución penitenciaria en la que estuvo recluso varios años y las calles de Nueva York le han convertido en un fotógrafo brillante y audaz. Es cálido y abierto, utiliza palabras como "chavalote", y parece haber surgido de otra época, probablemente porque nunca se desprendió ni de un solo recuerdo de su niñez. "A veces siento que cogí la cámara en el momento equivocado en la vida", confiesa el artista. Recuerda los días en que los niños andaban libres y despreocupados por las calles, jugando y explorando el mundo. También recuerda la primera vez que infringió la ley y fue encarcelado en 2006 por cargos federales. No le gusta hablar sobre ello, no entra en detalles sobre los cargos. Tan solo comenta que el tiempo que pasó en prisión lo dedicó mayormente a pensar, a leer y a devorar libros de fotografía, tanto de fotografía artística como de técnica fotográfica. También dedicó ese tiempo a estudiar psicología y el comportamiento humano. Cuando fue liberado seis años más tarde, en 2012, Di Camillo estaba en libertad condicional y en arresto domiciliario, haciéndolo incapaz de alejarse a más de 40 metros de distancia de su casa. Continuó sus estudios, su hambre voraz por aprender. Estaba fascinado mayormente con las obras de Bruce Gilden y William Klein. La fotografía de la calle se convirtió, en sus palabras, "en algo que sentí que tenía que hacer." Las personas Di Camillo fotografías son aquellos con los que se identifica. Está impulsado por lo que él llama una "urgencia", una necesidad de relacionarse de alguna manera y hacer algo permanente de una interacción efímero, fugaz. Una mujer que conoció en el camino le invitó a su casa, confiando en ella acerca de un marido abusivo. El fotógrafo denomina a los protagonistas de sus imágenes y a si mismo como "la gente en los márgenes de la sociedad". Un día, éstaba en el calle haciendo fotos y, por pura casualidad, se topó con Bruce Gilden. Lo reconoció de inmediato, y sus palabras fueron algo así como "¡La hostia p**a, eres el ca**ón de Bruce Gilden!"
Cuando le preguntó a Gilden por asesoramiento, por algún consejo, el veterano fotógrafo le dijo simplemente, "Sencillamente dispara lo que sientes y procura ser tu mismo. Toma un poco de cada uno de los que más te gustan y haz que sea tuyo propio." Algo que Di Camillo había estado haciendo todo el tiempo..