07/02/2020
ERRORES QUE NO SE PERDONAN
Por Joe Poma Luna Victoria (socio de Ascot Perú)
Les aviso: hoy nos aproximaremos al peligroso y resbaladizo terreno político-económico, con el propósito de enfocarnos en lo que nos importa como correctores. Así que, para entrar en materia, ¿qué sucedió con el reciente anuncio publicitario de Graña y Montero publicado en «El Comercio»?
Las cavilaciones sobre la ética empresarial y la honestidad del mensaje dejémoslas para la cena con los amigos. Esta vez, enfoquémonos solo en la redacción del texto.
Un lector mínimamente entrenado advertirá, al menos, un grueso error de concordancia («Le pedimos perdón a todos los...») y una coma que, por imperdonable, la conocemos como criminal («...que lo que pasó, jamás vuelva a suceder»). En apenas 36 palabras, que ocupan la mitad de la página, Graña y Montero convirtió su costosa campaña de reestructuración de imagen corporativa en un objeto de cuestionamientos de todo tipo, incluso lingüísticos.
Qué incómodo es repetir lo ya dicho: nunca desprecien el valor de un corrector. No olvidemos que, en una estrategia comunicativa, todo tiene que funcionar como una pieza de relojería, nada puede quedar endeble. Por ello, de la misma manera en que se buscan marqueteros, creativos y diseñadores profesionales, también habría que pensar en un especialista en corrección. Como solía decir mi abuela, si te vas a disculpar, hazlo bien.