02/04/2025
Hoy 2 de abril, ¡te cuento una historia muy especial!
El verano del 2010, fue especial y significativo, conocí a Manli, un joven con autismo, con quien construí una gran amistad. En aquel entonces, él estudiaba en el CEBE Carlos A. Manucci (Centro de Educación Básica Especial) y yo participaba como voluntaria en el taller de verano.
Como cierre de mi experiencia, organicé una visita a la Huaca de La Luna. Con la asistencia de una guía del proyecto del proyecto arqueológico, Manli y sus compañeros recorrieron el lugar, maravillándose con los colores y las formas de los antiguos relieves. Pero lo mejor vino después: participaron en el programa "Pintando con los Moche", donde recrearon con sus propias manos los diseños de esta cultura ancestral. La alegría y concentración en sus rostros demostraban que el arte puede ser una vía poderosa de expresión e inclusión.
Además los llevamos a la casa de campo de los benefactores del CEBE y todos los chicos estaban felices de subirse a uno de los caballos y pasear, la sonrisa en Manli y sus compañeros, su mirada, lo decían todo.
Manli no se ha olvidado de mí. Cada vez que nos vemos, siempre me saluda usando mi primer nombre y me habla claro. Esa capacidad para recordar y comunicarse es un reflejo del impacto positivo que tiene el acompañamiento adecuado en la vida de las personas con autismo.
Hoy, en el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, quiero recordar esa experiencia y resaltar un mensaje importante: con tratamiento intensivo y acompañamiento constante desde el momento del diagnóstico, las personas con autismo pueden desarrollar sus habilidades y marcar una gran diferencia en sus vidas.
La inclusión real empieza con la comprensión y el respeto. Celebremos este día promoviendo entornos donde todos tengan la oportunidad de aprender, crear y compartir.