05/05/2026
Como relacionista, entiendo que en momentos como este es clave separar la emoción del análisis. El asunto no es necesariamente que una figura pública haya consumido alcohol en una actividad política en su tiempo personal, sino cómo se maneja la percepción pública a partir de ese momento.
En comunicación de crisis, no basta con explicar; hay que leer el momento y asumir responsabilidad de forma clara y breve. Cuando la respuesta se percibe como excusa —ya sea entrando en detalles o cuestionando elementos externos—, en lugar de cerrar el tema, lo prolonga.
Desde las relaciones públicas, este tipo de situaciones debe ser guiado estratégicamente: reconocer sin rodeos, contextualizar sin justificar y reafirmar el compromiso que conlleva ser figura pública.
En ese sentido, una expresión como:
“Estuve en una actividad política en mi tiempo personal. Reconozco que no manejé la situación de la mejor manera y asumo la responsabilidad. Como servidora pública, reafirmo mi compromiso con el pueblo y continúo enfocada en mi trabajo”.
Hubiese atendido el asunto con mayor efectividad, sin extender innecesariamente la discusión.