29/07/2026
Durante el último año y medio hemos estado implementando AI en las operaciones de nuestros clientes.
No demos, no experimentos sistemas que resuelven problemas reales y llevan meses corriendo solos.
Aquí compartimos una de esas ejecuciones:
Un distribuidor industrial en Puerto Rico recibe decenas de licitaciones al día por email, cada una con sus documentos adjuntos. Revisarlas a mano: horas diarias.
Las que se escapaban: ventas perdidas.
Antes de automatizar nada, analizamos cómo el equipo decidía cuáles valían la pena. Con esos criterios construimos un agente de AI que lee cada email al llegar, analiza los documentos, los compara contra el inventario real del negocio y descarta lo que no aplica.
Dos veces al día, el equipo recibe un resumen con solo las que importan. Corre solo, todos los días. Nadie lo toca.