06/16/2026
Hoy quiero mandar una mentada de madre monumental a esas mujeres que juran ser unas leonas defendiendo a sus crías, pero a la hora de la verdad son unas campeonas olímpicas para defender la peda, el desmadre y al novio en turno.
Las conoces porque al niño le toca sopa instantánea, pero a ellas jamás les falta la caguama.
Al niño le dicen: “No hay dinero.”
Pero para las uñas sí hay.
Para las pestañas sí hay.
Para el antro sí hay.
Para el galán reciclado de la semana sí hay.
Qué fenómeno económico tan impresionante.
La pensión desaparece más rápido que la dignidad cuando llega el nuevo prospecto.
Y luego todavía se ofenden cuando alguien les dice algo.
“Es que nadie sabe mi historia.”
No, reina. La historia sí la sabemos.
El problema es que también vemos las prioridades.
Porque mientras tú andas jugando a la adolescente eterna, hay un niño esperando que alguien se comporte como adulto, y no, ser una mujer libre no significa convertir tu casa en casting permanente de novios, ser libre no es gastar en caprichos lo que era para tus hijos, ser libre no es abandonar responsabilidades.
Eso tiene otro nombre y te enoja muchísimo cuando alguien lo pronuncia, porque hay madres que se parten el lomo por sus hijos y merecen todo mi respeto.
Pero las otras…
Las otras quieren aplausos por hacer el mínimo indispensable mientras se gastan los recursos del niño en mantener una vida que ni siquiera pueden costear, y todavía tienen el descaro de llamarse “mamás luchonas”.
Luchona la criatura, que tuvo que aprender a sobrevivir con una madre que siempre tuvo tiempo para todo… menos para ser madre.
Y si te arde…. Que sane!
Ahí la dejo 😘