03/25/2024
En el clamor de mi corazón, fuerte y claro,
doy voz a mis pensamientos, mis alegrías, mi miedo.
Sin embargo, el eco vuelve vacío,
en la inmensidad donde esperaba que siguiera el amor.
Por ser vocal, me etiquetan de exagerada,
una narrativa injustamente propagada.
Solo porque mis sentimientos crestean como olas,
no significa que la profundidad de mis cuevas marinas disminuya.
Mi naturaleza no es huir ni esconderme,
aunque sus palabras a menudo cortan profundo y amplio.
Regreso, un ciclo, incansable en la esperanza,
aferrándome a la pendiente resbaladiza.
¿Por qué cuando alzo mi voz,
se encuentra con ojos fríos y vidriosos?
Sin embargo, me esfuerzo por entender, por sentir,
sus susurros silenciosos, su sutil apelación.
No soy menos, aunque así lo hagan parecer,
mis sentimientos son válidos, no solo un sueño.
Ser malentendido, desestimado, alejado,
sin embargo, mi esencia se rehúsa a deshilacharse.
En el espejo de su mirada, busco reciprocidad,
un intercambio mutuo, no solo mi generosidad.
Pero una y otra vez, encuentro mi reflejo solo,
en sus ojos, mi súplica apenas mostrada.
Así que aquí estoy, vocal, pero silenciosamente rompiéndome,
deseando por una vez, que se llevaran mi corazón.
Reconociendo que mi voz importa,
en este mundo donde los dolores silenciosos se dispersan.
No deseo atenuar ni cambiar mi esencia,
incluso si eso significa enfrentar puertas cerradas.
Pues en mi voz, reside mi fuerza,
bajo mis alas, un cielo sin fin.
Así que a aquellos que encuentran mi volumen demasiado alto,
sepan que en mi corazón, no hay nube.
Hablo porque siento, vivo, sueño,
en este vasto universo, soy un arroyo vital.
No dejemos que el ciclo del dolor gire,
pues en el entendimiento, todos ganamos.
Me mantengo vocal, orgullosa y verdadera,
esperando que algún día, tú también entiendas.