08/05/2026
Antes de empezar a trabajar hoy, hice mi vuelta de siempre junto a la pared para revisar las plantas. Esta ya llenó el rincón con hojas verdes y brillosas, pero fueron los brotes más claros los que me hicieron acercarme. Hace unas semanas se veía un poco cansada, así que la moví para protegerla del sol fuerte de la tarde y empecé a regarla con más cuidado. Ver hojas nuevas ahora se siente como una pequeña victoria. Giré la maceta, limpié un poco el polvo y acomodé los tallos para que no quedaran apretados contra la pared. Qué curioso que una rutina de cinco minutos pueda hacer que la casa se sienta más atendida. No necesito un jardín perfecto; me gusta ver cómo cada planta responde a su propio ritmo. Hoy este rincón se veía más lleno, más fresco y mucho más bonito que ayer.