11/08/2024
El Pitch Festival no se hizo en Cuba porque NO nos dejaron.
Quizás en algún momento cuente más de todo lo que ha pasado en las últimas semanas, pero sí quiero dejar esto claro.
El Pitch Festival es un evento que conecta emprendedores a través de la comunicación digital. Lo hicimos en 2021, luego lo hicimos en marzo de este año en La Habana, y lo íbamos a repetir en octubre en Camagüey.
¿Qué tiene de malo El Pitch Festival y por qué lo impedirían? Pues lo mismo que cualquier otro proyecto empoderador que le dé herramientas a la gente para que por sí misma cree y lance ideas. Y no hablo de grandes empresas que han atado con encadenamientos y alianzas institucionales; sino de gente haciendo, asociándose y articulándose de forma autónoma, como este evento que creó una red de profesionales entre 10 países.
Que la gente se empodere es un problema.
Todo lo demás es excusa. Excusa es que si en la alianza estaba Estados Unidos, porque
antes de eso la Seguridad del Estado me había interrogado por mi relación con embajadas europeas,
y antes de eso por los medios independientes,
y antes de eso por mi podcast,
y antes de eso por el programa de jóvenes emprendedores,
y antes de eso por ser amiga de gente que no les gustaba,
y antes de eso por apoyar espacios feministas,
y antes de eso por el blog.
Cuatro años de interrogatorios en silencio, y un caso que no es único ni poco común.
Lo que sí es un hecho es que la gente con ideas es interrogada con frecuencia en Cuba sin que se sepa en la mayoría de casos, y lo hemos naturalizado. Hemos naturalizado hablar del «compañero que nos atiende» entre risas y decirle a otros colegas que comienzan que eso es normal que les ocurra.
Hay mucha gente que sabe que ya no estoy en Cuba. Y quizás también cuente un día la manera vil en la que me hicieron salir. Pero, hello!, logramos hacer El Pitch Festival en Colombia, junto a nuestros aliados internacionales y gente que cree que cuando intentan aplastar a un emprendedor, es el momento de apoyarlo más. Sin promoción y haciéndonos los bobos, le pasamos por delante a la Seguridad del Estado, que pensó que había derrumbado otro proyecto. Nuestra pequeña, agridulce victoria.
Y aunque eso sea lo último que hice, me queda la satisfacción de estos 5 años trabajando. Con empresas, organizaciones, negocios, proyectos de todo tipo, medios y, sobre todo, con la gente de Cuba, esté donde esté. No porque La Penúltima Casa haya sido lo más grande ni mucho menos, sino porque cada pequeña acción fue una semilla que dejamos. Cada idea plantada, cada inspiración, ha valido la pena.
No podrán con todos, y en estos momentos oscuros me siento más optimista. Hay mucha gente valiosísima en la que creo y que sigue haciendo. Por cada proyecto que silencian se abre un podcast, surge un creador de contenido, nace una revista, se funda un negocio, escribe un periodista, se publica un libro, se articula un grupo, se crea una red de apoyo... A ver cómo se van a repartir contra un país entero.
Por ahora, vivo este duelo lejos y con mi conciencia limpia. Ya repararé las alas que ellos creen han cortado, y seguiré haciendo comunicación digital que empodera y transforma, por la gente de Cuba, desde cualquier lugar.
Gracias por todo el arrollador apoyo y amabilidad de cada uno de ustedes desde 2019.
Katia.