06/08/2026
Esto pasó en una conversación de coaching 1:1 con una de las chicas de Bendito Negocio.
Llegó muy agobiada. Y el agobio tenía que ver con no saber qué camino tomar. Traía una lista de cosas que era (health coach, business coach, contadora, etc), sumada a cosas que había imaginado ser (una agencia de viajes, una barbería).
La tentación fácil era ayudarla a comparar pros y contras de cada opción. O invitarla a “conectar con su propósito” o con su esencia. Elegí otra cosa.
Necesitaba, más que nunca, ayudarla a que conecte con su propio criterio, no a recibir una recomendación de qué hacer.
Activé mi modo coaching ontológico 100%.
Entonces hablamos.
Ella llevaba cuatro años queriendo hacer funcionar un proyecto de health coach que venía generando resistencia en su cuerpo y en su salud. Pero aún así, seguía.
Le pregunté por qué, para qué, seguía intentando.
Me dijo: *”estoy obsesionada con sacar ese proyecto adelante. Fue algo que dije, lo debo de hacer, las veo a las health coach en las redes y fluyen tan bien, y les va bien.”*
La frené. Ahí estaba la llave.
*¿Y vos, dónde fluís?*
Las aguas se dividieron.
Veníamos recorriendo su camino profesional y de vida, y en el medio de todo eso hablamos de cosas que le generaban mucha ilusión, mucho disfrute, que la conectaban con un talento muy natural en ella. Cosas que nunca había pensado como una opción real, porque estaba demasiado ocupada tratando de hacer funcionar lo que “en teoría” tenía que funcionar.
La conversación duró un poco menos de 60 minutos. Fue tan larga como necesitaba ser.
Terminó riendo, recordando una anécdota de su pasado, con una certeza absoluta de hacia dónde iba.
Me dijo: *”Me gustan mucho tus espacios, Pía. Es raro. Tienes cierta forma de hacer las preguntas y vas moviendo muchas cosas.”*
Algunos hubieran visto una decisión de negocio. Yo vi una decisión de identidad que, resuelta, mostraba cuál era la decisión del negocio.
Bendito Negocio nació para que diseñes el negocio que realmente querés. Y a veces eso significa darte cuenta de que llevás años empujando algo que te genera resistencia. Y ahí surge el cambio