17/08/2026
Cuando el dolor humano se convierte en arsenal político
La cobertura periodística de los desastres naturales debería partir de un principio básico: la tragedia humana no debe usarse para desestabilizar emocionalmente a una sociedad, tampoco sacudir su identidad nacional ni debe tener una lectura distinta según la orientación ideológica de los gobiernos.
Sin embargo, la cobertura mediática internacional evidencia, en ocasiones, diferencias significativas en la manera de presentar la respuesta estatal ante fenómenos naturales similares.
El tratamiento informativo de emergencias ocurridas en Colombia y Venezuela particularmente la inmoral cobertura de medios como NTN24 y Caracol permite abrir una discusión sobre la existencia de manipulaciones en la narrativa mediática.
La pregunta central es ¿se evalúa con los mismos criterios la capacidad de respuesta de un Estado cuando el gobierno de turno cuenta con mayor o menor afinidad política con determinados medios y actores internacionales?
Una emergencia natural debería ser informada desde la dimensión humana: las víctimas, los afectados, las labores de rescate, la atención institucional y los desafíos que enfrenta la población. Cuando estos elementos quedan subordinados a una narrativa política, el sufrimiento de las personas corre el riesgo de convertirse en un instrumento para validar o cuestionar gobiernos.
La exigencia debería ser la misma en todos los casos. Informar con rigor, contexto, empatía y responsabilidad, independientemente del país, del gobierno de turno o de las diferencias ideológicas.
Porque ante una tragedia natural, las fronteras políticas no determinan el valor de una vida ni la forma en que se cuenta su historia.