26/02/2020
Cuéntale todo.
Las vitrinas son el vínculo entre los clientes y el punto de venta, porque transmiten el tipo de establecimiento, lo que se vende en su interior y su estilo comercial.
La forma, estilo y qué se quiera transmitir es una de la primeras preguntas que debemos plantearnos antes de realizar ninguna acción comercial en una vitrina. El criterio de selección del contenido y formato debe ser el mismo, como en el planteamiento de un anuncio publicitario. Hay que saber a qué publico queremos llegar, qué queremos transmitir… Por ejemplo, si en un escaparate figura una oferta de precios muy agresiva, puede ser positiva o negativa. Si disponemos de una oferta de productos de poca calidad, si ofrecemos una oferta confusa o poco definida de nuestra especialidad, etc., puede ser bueno o malo, ya que estamos dando a conocer nuestra empresa, nuestra propuesta comercial, nuestras calidades y nuestra conducta de precios.
Un escaparate excesivamente cargado de producto generará en muchos de los casos un rechazo y será poco efectivo; el público selecciona visualmente en segundos algo dentro del escaparate que le pueda llamar su atención o interés. Si este proceso, que es instintivo, no nos transmite o nos dice nada, ya no seguimos nuestra búsqueda visual dentro de la oferta que estamos viendo. Por ello, debemos ser claros y precisos en la propuesta, con productos específicos y selectivos, agrupándolos por marca o utilidad. En la mayoría de las tiendas de nuestras ciudades hay vitrinas en calles de mucho paso de gente. Curiosamente, en unos escaparates hay público y en otros no. Puede ser en primer lugar por el tipo de producto que se ofrece y también por el estilo o concepto que se ha dispuesto en el escaparate, al ser más técnico en contenido o bien más artístico; también es posible y recomendable que sea mixto en su presentación.
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