21/04/2022
La palma bendita de Venezuela, es el nombre que lleva uno de los patrimonios inmateriales de la humanidad, consagrado así por una tradición que data del año 1770, donde los feligreses y creyentes venezolanos, celebran la entrada de Jesús a Jerusalén.
Ante un gran azote de fiebre amarilla en la ciudad de Caracas, el padre de la ciudad pide clemencia, prometiendo que cada viernes de concilio antes del domingo de ramos, se buscaría la palma en la montaña del Ávila para bendecirla y que cada familia que la adquiriera con fe, se librará de la peste, es así como una tradición religiosa y que celebra la cultura, se ha prolongado por más de 200 años y que hoy deja el nombre de nuestro país muy en alto, con un gran desarrollo cultural.
La tradición consiste en que hombres y mujeres, se sumen a una vigilia sagrada en la búsqueda de la palma, en un sector llamado "Cueva de los Palmeros" dentro del parque nacional Waraira Repano, mejor conocido como Parque el Ávila. Esta vigilia es muy respetada por quienes se suman a la búsqueda ya que no solo representa una tradición familiar que va de generación en generación, sino que también, representa la fe y la historia de millones de personas. No existen límites de edad para convertirte en palmero, ya que se han registrado asistentes que van desde los 4 años hasta los 80, por lo tanto, siempre que la fe te mueva, puedes convertirte en uno de ellos.
Esta tradición se lleva a cabo actualmente en dos estados de Venezuela, Miranda (Chacao) y Nueva Esparta (Margarita), siendo la mirandina la más antigua. Cabe destacar que, como medida de prevención de su extinción, los palmeros de ambas culturas, no solo buscan la palma, sino que también participan en una jornada de siembra del palmito, árbol que les provee de la sagrada y tan querida hoja de palma para llevar a cabo la tradición.
La palma bendita de Venezuela, constituye una actividad protocolar y muy bien organizada, donde converge la fe, devoción, fiesta y un sinfín de melodías al ritmo del tambor, que hace retumbar el cielo de orgullo y alegría donde cientos de personas son protagonistas de la cultura y una historia que nunca acaba.