17/06/2020
Algo que hemos aprendido por las malas, fue cuando comenzamos a crear la agencia, y la demanda de tiempo que tenía algunos clientes, ya que todo debía ser a su tiempo y bajo sus condiciones. Es muy fácil acusarlos, culparlos de todo lo mal que podía salir una planificación de un evento, un mal diseño, etc., pero donde estaba la falla al 100% era nuestra, estábamos errando satisfaciendo los caprichos (que es muy diferente a las necesidades) de nuestros clientes, dejando a un lado la buena organización y planificación sistemática, de cada proyecto, desde la llamada inicial hasta la discusión del producto final.
Cuando ciertos clientes causan dolores de cabeza, primero debemos observar los pasos que hemos hecho para llegar a las negociaciones antes de señalar a los culpables. Eso no quiere decir, que nos encontremos con personas o futuros clientes que sean irracionales y con muy poca seriedad y responsabilidad, en casos extremos, lo mejor sería separarse de dichos clientes. Pero cuando se trata de cosas simples que se pueden evitar, debemos profesionalmente asumir la culpa.
La forma de mitigar a los clientes que exigen todo bajo sus términos, es tener contratos firmados, pautas claramente discutidas y resumidas, expresar todo lo que se encuentre fuera de una contratación claramente estipulada, no es gratuito, que las tarifas ya están establecidas y que ambas partes deben trabajar como una sola máquina involucrada, que debemos tomarnos en serio como personas de negocios (no somos empleado de su negocio o del nuestro, somos socios y estamos trabajando a la par por un proyecto en conjunto).
Comentanos si te ha tocado trabajar con un cliente difícil.